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Omega E.G.E.



Los Ácidos Grasos Esenciales (Omegas) son moléculas de grasa encontradas en algunas semillas oleaginosas y que, para que sean funcionales y Bioactivas, deben ser extraídas en frío.
Los ácidos Omega-3 e Omega-6 son primordiales para formar membranas celulares, para mantener el equilibrio de las funciones orgánicas (papel estructural y funcional) y para mejorar los procesos metabólicos. Interfieren en la actividad de las enzimas relacionadas a las membranas, siendo su presencia fundamental para la acción de las aminas sobre sus receptores; estimulan los procesos inmunológicos y son precursores de las prostaglandinas y leucotrienos.
Las prostaglandinas son capaces de estimular la grasa marrón y ayudar en la regeneración de las mitocondrias, quemando mejor las grasas. Cuanto mayor es la presencia de ácidos grasos esenciales en el organismo, mayor será la capacidad de las prostaglandinas de activar la grasa marrón y, por consiguiente, ayudar en las dislipidemias y algunas clases de obesidad.
Los ácidos Omega-6 se encuentran en los aceites vegetales bajo la forma de ácido linoleico, que es biológicamente inactivo y debe transformarse en ácido gama linolénico (GLA) bajo la influencia de la enzima delta-6 - desaturase (reacción catalizada por el zinc y bloqueada por el stress, el alcohol e infecciones). Está indicado para el tratamiento de alergias, artritis, enfermedades cutáneas (soriasis y eczemas) y patologías del metabolismo lipidico. La formación del GLA puede inhibirse por la administración de antiinflamatorios no esteroides, corticoides y beta-bloqueadores. El GLA es el ácido Omega-6 más potente y más utilizado. Se cree que un hombre adulto necesite 7,5 g/día de ácidos Omega-6.

La leche humana es riquísima en ácidos grasos esenciales. Contiene cerca del 11% de ácido linoleico (mientras que la leche de vaca posee solamente el 1%), el 0,4% de ácido gama-linolénico y el 0,4% de ácido araquidónico. La leche humana es la única que contiene cantidades apreciables de GLA, que protege el lactante contra infecciones y alergias. Asimismo previne disturbios metabólicos y obesidad. El desarrollo cerebral del niño puede afectarse por la carencia de los ácidos grasos esenciales.
Estudios desarrollados en Dinamarca con habitantes de Groenlandia evidenciaron tasas reducidas de arteriosclerosis en esas poblaciones, además de pequeña incidencia de trombosis cerebral y demencia senil. Se descubrió estar este hecho relacionado a la abundante alimentación con especies marinas ricas en Omega-3, que actúan dificultando la formación del trombo al inhibir la agregación plaquetaria, ayudando también a normalizar las tasas de colesterol, reduciendo el LDL (mal colesterol) y elevando el HDL (buen colesterol).
Otra investigación realizada con pacientes asmáticos que presentaban deficiencias de selénico, zinc y Omega -3, que fueron tratados durante 10 semanas con antioxidantes y Omega-3, demostró una mejora clínica en el 90% de los casos, siendo que, de estos pacientes, el 50% obtuvo el desaparecimiento total de los síntomas.

Un poco más sobre Ácidos Grasos Esenciales
Los aceites prensados en frío son riquísimos en ácidos grasos esenciales (Omega 3 y 6), siendo, por lo tanto, la forma más saludable y sabrosa de suplir las necesidades de estas sustancias.

Ejemplos de ácidos grasos esenciales:
Omega 3
Ácido alfa linolénico
Omega 6
Ácido linoleico
Omega 7
Ácido palmitoleico
Omega 9
Ácido oleico
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